ENTONCES....

Si te interesa conseguir los libros "Sueño de agua", Rapsodia (antología de El Mono Armado) o Jardines (libro de haikus compartido con Mariana Finochietto, escribime mail a poesiadelinterior@hotmail.com

JARDINES

domingo, 28 de febrero de 2010

Canto de Lidia



(Fotografía Lidia Ferro Bermúdez) El Paraná desde La Paz, nov 1993


CANTO DE LIDIA
A Lidia Ferro Bermúdez

ORIGEN

En esta tierra de ríos poderosos
ondulada de sueños
envuelta en la vigilia de los árboles
navegada de zorzales tu sangre
con preocupación de hornero en la memoria
sitiada por históricas, sedientas
y rotas banderas
amaneció tu vida.
Entre músicos que sueñan que son hombres
y niñas que se piensan pájaros
más allá de las cortinas de agua
más adentro de la piel fragante
acude a tu memoria el origen
donde surgiste al vientre del revés del mundo
para ir y venir como los ríos imparables
volando y cantando como las aves del noviembre
en que fui testigo de tu mirada intacta


FUEGO

Como crujiste muchos crujieron
daban en el romance infinito de las noches
su boca a la canción su pecho al metal
su piel al fuego y al amor constantes.
Parecía diáfano el aire enrarecido de niebla
y sonaba a canto el bramido subterráneo de las bestias.
Anterior a mi música fue tu melodía
más lejano que mi sueño sonaba el verbo
y sin embargo Che/ Gelman/ Walsh/ Conti
y los anónimos confusos nombres que llegan aún
Como en un eco, como en una sangre fresca
tal vez absurda y olvidándose
y las madres que giran y giran
fijado su rumbo
hasta el fin de la historia.

VUELO

Dijiste que estabas en viaje
que volabas en éxtasis de miedo
sin saber qué/ cómo/ cuándo/ dónde/
para qué/ por qué/ hasta cuándo/
volabas en año de tempestades
(si pronunciamos su cifra
se nos triza la nuca de recuerdos)
y volabas en zorzales
montada en cardenal a ratos
bajo las alas de tibios pájaros
volabas a girar para siempre
en el redondo y único camino.

VOLVER

Yo, que nací más acá de los ríos y la historia gruesa
en el leve ondular de una madre y unos hijos
vengo a reconocerte, viajera increíble del tiempo
que creíste en el sueño del hombre
que volvés a regar las mismas hierbas que antes pisaste
que volvés a tus días de Lidia
que es un ceibo de las ondulaciones
un jacarandá de los vientos que llevan.
Tal vez la vida consista
en volver a la infancia, esa patria,
donde vivimos para siempre
hasta morir de recuerdos o ausencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario