
El cráneo tiene cuatro puntos cardinales, ligeramente escondidos, disimulados entre arrugas y cabellos. El cráneo señala un norte de la ausencia cuando el alma suelta las espumas que todos conocen. Promete un sur con sol de invierno y palomas que ríen tranquilas en la orilla del hombre. Cuando se recuesta en la almohada, el cráneo tiene un este opaco y triste, punto cardinal del miedo. En el oeste figuran las ficciones, la mentira y la duda. En el centro, si es que existe, debe dormir su breve sueño la poesía.
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